La villa de Valdelinares y su entorno, goza de un encanto especial caracterizado por sus contrastes en formas y colores. De un lado su típico cielo azul intenso y sus verdes campos, con distintas tonalidades de pastizales y pinares. De otro, sus formas suaves, son cumbres aplanadas de destacada altura (1700-1900m) que forman laderas modificadas por la mano del hombre con bancales. Un paraje presidido por la cubre más elevada del sector occidental del Sistema Ibérico: Peñarroya, (2020m).
El sur del municipio es recorrido por las aguas del río Linares afluente del Mijares, por el norte atraviesan los ríos Sollavientos y Guadalope, afluentes del Alfambra y por el oeste, encajada entre las montañas de Peñarroya y Monegro, se encuentra la rambla de La Gitana, cabecera del río Alcalá.
El pino albar o silvestre, es la especie más abundante en las zonas más elevadas (1600-1900m) del municipio, alternándose con sabina rastrera, enebros, escaramujos y otros. Destaca una población de pino negro o moro (uncinata), en las cumbres del Monegro con altura superior a los 1900m. Se trata de la masa de este pino más meridional de Europa, una especie propia de los Alpes y los Pirineos. Supone un testimonio único de los periodos fríos del Cuaternario que, los habitantes de la zona han sabido conservar con gran atención y esmero. Se trata de un pino de crecimiento muy lento y de gran valor maderable.
En Valdelinares y su entorno, así como en el conjunto de la sierras de Gúdar y Javalambre se encuentran árboles monumentales o singulares de gran interés y belleza.